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domingo, 28 de mayo de 2017

The Wicked + The Divine 1: El Acto Faústico

Leído en mayo de 2017. Cada vez que leo cosas como este The Wicked + The Divine recuerdo por qué el cómic me parece el medio privilegiado para lo imaginario —ningún otro soporte, formato o medio de la cultura popular es capaz de invocarlo con la misma fuerza. Aquí, Kieron Gillen, con un impulso que evoca a los clásicos modernos del cómic británico — es inevitable pensar en Moore, Gaiman o Morrison en la idea— crea un mundo que entrelaza mitología, cultura pop y angst adolescente, en una mezcla que toma magnífico cuerpo gracias a la mirada glam de Jaime McKelvie y su visión del Panteón como una reunión de pop stars —ficticias, pero con evidentes rasgos de estrellas del pop que existen o han existido—. Este primer volumen es fundamentalmente una presentación del concepto y una disquisición sobre el glamour, visto a través de la mirada —y del monólogo interior— de un adolescente fanática de las deidades pop. Al mismo tiempo, es una solidísima propuesta de urban fantasy que se acerca de vez en cuando a los márgenes del género superheroico y que promete mucho. Seguiremos leyendo.

domingo, 3 de mayo de 2015

Darth Vader 1 / Star Wars 2

Leído en mayo de 2015. El segundo número de Star Wars de Aaron y Cassaday sigue la historia en el punto en que quedó en el primero. Lo que leemos, por tanto, es la estricta continuación de la refriega del trío protagonista con las fuerzas del Imperio. El número contiene apenas tres o cuatro escenas —todas ellas largas y desarrolladas con brillantez narrativa por Cassaday— que incluyen un par de momentos de acción sumamente gozosos. Una lectura agradable por lo que cuenta y, sobre todo, por lo bien que lo cuenta.
Si en Star Wars Aaron y Cassaday nos explican las peripecias desde el punto de vista de los héroes de la Alianza Rebelde, en Darth Vader Kieron Gillen y Salvador Larroca, dos autores hot en la Marvel reciente por sus trabajos en Thor o Iron Man, nos cuentan la historia desde el punto de vista del Imperio, con el enorme personaje que es Darth Vader como protagonista total.
El planteamiento es, desde luego, muy interesante, pero a mi juicio la serie no alcanza en este primer número el mismo nivel que su colección hermana. Aunque la presencia de un icono como Darth Vader asegura placeres para muchos tipos de lectores, lo que Gillen y Larroca ofrecen a lo largo de este primer número son, fundamentalmente, conversaciones del más famoso de los Lores Sith con otros personajes, conversaciones siempre basadas en la amenaza, en la intimidación; basadas, en suma, en la “política”. Teniendo en cuenta que la máscara de Darth Vader —a pesar de ser, como se ha dicho, muy “icónica”— no es especialmente expresiva, se echa de menos que el planteamiento dramático vaya un poco más allá de mostrar una serie de escenas de diálogo un tanto estáticas. Sin duda así será, pues el final de este primer número de Darth Vader presenta ya a unos personajes muy esperados, y anuncia una trama, ya conocida por los espectadores y lectores de la saga, que promete emoción.